«El Sol podría sufrir una enorme erupción estelar, pero no sabemos cuándo»

El vicepresidente de la agencia espacial japonesa (JAXA) y físico solar alerta sobre la posibilidad de que una tormenta solar dañe al planeta.
También destaca que la anómala y baja actividad del Sol podría enfriar el clima próximamente

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Las palabras de Saku Tsuneta, físico solar y vicepresidente de la Agencia de Exploración Aerospacial de Japón (JAXA), resultan difíciles de creer.
No solo avisa de que el Sol está en una etapa inusual y no comprendida de baja actividad magnética, sino que en los próximos años esto podría hacer que las temperaturas de la Tierra bajaran. Quizás incluso a pesar del calentamiento global de origen humano.

En la conversación surge el mínimo de Maunder una pequeña edad del hielo ocurrida en el siglo XVII, y el evento Carrington, una tormenta solar que dañó los telégrafos y provocó auroras boreales en áreas tropicales en pleno siglo XIX, y cuyas consecuencias en el mundo tecnológico actual podrían ser catastróficas.

-Usted es especialista en magnetismo solar. ¿Por qué es importante estudiarlo?

Es muy importante. Ahora estamos empezando a comprender cómo el campo magnético de la superficie del Sol afecta al clima de la Tierra.

Por ejemplo, entre 1645 y 1705 hubo un periodo en el que no hubo manchas solares (que a su vez dependen del magnetismo solar), y en la Tierra sufrimos el llamado mínimo de Maunder.
La temperatura media bajó en 2º C. Puede parecer poco, pero tuvo un efecto significativo: El río Támesis, en Londres, se congeló totalmente.
En este momento, en el que sufrimos un calentamiento global como consecuencia del efecto invernadero provocado por la actividad humana, ¿qué ocurriría si hubiera otro mínimo de Maunder y desaparecieran las manchas solares? ¿Esta tendencia de calentamiento se invertiría? En realidad no lo sabemos.

Y digo que no lo sabemos porque aún no conocemos la relación causa-efecto entre el número de manchas solares y el clima de la superficie terrestre.
La respuesta requiere una aproximación interdisciplinar, y es una pregunta científica muy interesante.
Si nos remontamos al pasado, hace cinco o diez mil años, hay una muy buena correlación entre manchas y clima terrestre: Cuando el magnetismo solar está calmado, el clima está frío.

Los astrónomos, cuando no conocemos la respuesta de algo, tratamos de encontrar correlaciones.
Y hay una clara correlación entre el campo magnético solar y el clima.
Aunque no los conocemos, creemos que hay mecanismos físicos subyacentes que pueden explicarlo. Actualmente, el campo magnético solar se está debilitando, año a año. Aún así, los científicos somos muy conservadores, y no queremos predecir nada cuando no conocemos los mecanismos físicos subyacentes.

Pero esta correlación es tan clara, que los científicos estamos empezando a decir que esta disminución del campo magnético solar podría afectarnos.
En Japón los políticos preguntan sobre estos temas, les preocupa. No sabemos si va a continuar este decrecimiento, o si va a volver a sus niveles previos. No lo podemos predecir.

-Entonces, ¿es posible que suframos un nuevo mínimo de Maunder en un futuro próximo?

Creo que esa es una pregunta fundamental. Una de las obligaciones de los científicos es alertar.

Así que, si el Sol sigue esa tendencia, creo que es inevitable que afecte a nuestro entorno. Podría no ocurrir, pero debemos pensar en esa posibilidad. Es importante hacerlo.
Aún así, cuando nos preguntan por evidencias y por una justificación, no siempre la respuesta es sencilla.
Lo cierto es que seguimos estudiando el Sol para ver qué hay en la superficie solar, tal como nuestros predecesores lo han hecho en los últimos 400 años (sonríe). Y lo hacemos sin interrupción, porque el Sol es la fuente de todo.

-¿Y no asusta un poco reconocer que en realidad no sabemos qué está ocurriendo ahora en el Sol?

Podría asustarnos o alarmarnos si esto hubiera ocurrido ahora por primera vez en los últimos 50 años.

Pero si te fijas en la historia, observas que esto ha pasado muchas veces en los últimos 10.000 años. El mínimo de Maunder ha ocurrido muchas veces a lo largo de estos años, pero seguimos aquí, hemos sobrevivido (ríe).
Así que creo que todo debería ir bien.
Pero es verdad que podría haber algunos efectos. ¿Deberíamos prepararnos?
Esta es una pregunta cuya respuesta es una cuestión política y que compete a la sociedad. Los científicos solo observamos e informamos.

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-¿Y qué hay de las tormentas solares? ¿Entendemos ya este fenómeno que puede ser un peligro en el espacio próximo a la Tierra?

Esa es otra cuestión fundamental. Hasta ahora hemos hablado sobre los efectos a largo plazo del Sol, pero los efectos de las tormentas ocurren en un plazo mucho más corto. Cuando hay una explosión en la superficie del Sol, se libera una radiación muy intensa y se produce una potente expulsión de plasma que puede llegar a afectar a la Tierra.
Esto es peligroso para los satélites que están en órbita, que ya muchas veces han dejado de funcionar a causa de esto, y también puede ser peligroso para los astronautas.

En este sentido, una baja actividad solar es una buena señal, porque en esos períodos hay menos erupciones y menos problemas, aunque haga más frío en el planeta (ríe).
Pero incluso en periodos de baja actividad solar, pueden ocurrir grandes explosiones.
Hay que seguirlas, aunque es muy difícil predecir cuándo van a ocurrir, porque no conocemos los mecanismos fundamentales que las generan.

-Entonces, ¿sería posible sufrir un nuevo evento Carrington, en el que hubiera graves consecuencias para la Tierra?

Sí, creo que sí. La principal cuestión aquí es cómo sería esa llamarada.

Debemos preguntarnos si sería posible que una erupción fuera aún más potente que la mayor conocida, la ocurrida durante durante el evento Carrington,en 1859.
Y la respuesta es que sí, que hay una cada cinco o diez mil años.
En 2011, como sabe, hubo un gran terremoto en Japón, que incluso provocó un accidente nuclear.
Pues bien, los terremotos de esa magnitud ocurren una vez cada 5.000 años. Pero ocurrió.
Por eso, si las grandes erupciones solares, capaces de afectar a los satélites y al entorno, ocurren cada 5.000 años, ¿debemos prepararnos? ¿O mirar hacia otro lado?

Un investigador japonés buscó estas erupciones que ocurren cada 10.000 años, observando un gran número de estrellas para observarlas.
Para mi gran sorpresa, descubrió que las estrellas del tipo solar tienden a producir enormes erupciones estelares, mayores a las que hemos visto en el Sol.
La cuestión es que esto indica que el Sol podría sufrir una de estas grandes erupciones estelares. ¿Será mañana? ¿O dentro de 1.000 años? ¿Los efectos serían muy graves o estamos protegidos por la atmósfera terrestre y el campo magnético? Nadie lo sabe.

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-¿Estas súper erupciones podrán dañar a los aviones en vuelo o los tendidos eléctricos?

Sí, el evento de Carrington tuvo un gran impacto en los sistemas terrestres, y fue menos potente que estas grandes erupciones.
De hecho, este tipo de fenómenos ocurre cada 20 o 30 años.
Ya ha habido problemas con los astronautas y los tendidos eléctricos de algunas ciudades, así que creo que debemos ser cuidadosos.

-¿Cómo de grandes son estas erupciones?

1.000 o 2.000 veces mayores que el evento de Carrington.
Cuando este fenómeno ocurrió había pequeñas manchas solares en el Sol.
Pero en otras estrellas, las manchas son mucho mayores y liberan mucha más energía.
No sé si el Sol podría tener una mancha solar que fuera visible con el ojo humano, nunca lo hemos experimentado, pero lo comprobaremos en el futuro.

-¿En qué futuro?

No lo sé, no tengo ni idea, pero estas grandes erupciones ya han ocurrido en nuestro Sol.

-¿Será más probable que esto ocurra a medida que envejece el Sol?

Es una pregunta muy importante, pero aún no conocemos la respuesta.
Durante un tiempo la gente creyó que cuando las estrellas son jóvenes y giran rápido, liberan la energía que alimenta a las llamaradas más potentes.
Actualmente, los datos son confusos.
No solo las estrellas jóvenes pueden sufrir grandes erupciones, las antiguas también. Sea como sea, el Sol está en el medio; es una estrella madura, de 4.500 millones de años.

-Muchas personas son muy escépticas en relación con la influencia del hombre en el calentamiento global. ¿Cree que la influencia del Sol en el clima es un argumento a favor de este escepticismo?

¡Otra pregunta muy importante! La temperatura del planeta Tierra está aumentando, eso es claro.

Esto ocurre a causa del efecto invernadero y del ascenso de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera, pero el Sol también está contribuyendo.
Mi opinión es que probablemente la influencia del Sol está muy superada por el efecto invernadero, así que no pertenezco al grupo de los escépticos.
Algunas personas tratan de explicarlo todo como una consecuencia de la influencia del Sol (sonríe), pero no estoy de acuerdo, el calentamiento global es resultado de una combinación de efectos.

Pero lo cierto es que nadie sabe cómo hacer un modelo de ordenador que pueda decir cómo influye el Sol al clima, porque no se conoce la base física de esta influencia.
Pero sí sabemos que durante el mínimo de Maunder el Támesis se congeló y que la temperatura de la antigua Kioto era bajísima.
Ahora estamos empezando a entender por qué durante una situación de tipo mínimo de Maunder, que ha ocurrido 10 veces en 10.000 años, provoca que el planeta Tierra pase frío, provocando diferencias de temperatura de uno o dos grados.
Al mismo tiempo, el calentamiento global de los últimos 20 o 30 años ha sido de un grado, así que quizás un mínimo de Maunder compensaría este efecto.
Esto es algo que me gustaría saber, ¡pero nadie lo sabe!

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-Si, pero los efectos de los «mínimos de Maunder» solo duran unos años, ¿no?

Claro, no son para siempre. Creo que vamos a sobrevivir (ríe).

-Entonces, ¿cree que tenemos suficientes evidencias para decir que el hombre está provocando un calentamiento global?

Como astrónomo, siempre encuentro muy difícil hablar con los climatólogos o los meteorólogos.
Es como si me hablaran en chino y yo les contestase en japonés.
La comunicación se hace difícil, porque yo solo conozco el Sol y ellos solo conocen el medio terrestre.
Para responder a esa pregunta necesitamos una aproximación interdisciplinar, para que ambos podamos usar la información que obtenemos.

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