Por qué la prensa sobrevivirá a la era digital

La verdad puede ser golpeada con la interceptación de huellas digitales en las pantallas que dejan manchas sucias y nada de sustancia

Se está poniendo de moda hablar de la muerte de los periódicos

Se está poniendo de moda hablar acerca de la muerte de periódicos, el final de los diarios impresos y el amplio amanecer en la era digital cuando toda noticia está en forma de comunicación digital y se prevé que será por computadora portátil, tablet, smartphone y un futuro implante de cyborg conectado a nuestro cerebro medio, a finales del siglo 21.

Pero hablando como un dinosaurio de mediana edad que avanza, decidí que es hora de protestar. Periódicos, el artífice impreso, no el parpadeo repentino de digitales de WordPress o el inflado de pantalla plana y el derroche desinflado del pdf, son culturalmente tan importantes como los libros.

Cualquiera que sea la espuma y algarabía que escuchamos de los think -tanks, los consultores de medios, futuros gurús digitales, los periódicos van a ser deseados, necesitados y leídos por un tiempo muy largo.

La desaparición del Mensaje Liverpool antes de Navidad, junto con crecientes cierres de diarios regionales, periódicos de la tarde, semanarios locales y la tendencia a disminuir la circulación de los diarios, parece ser el anuncio de un final. El llorón gemido de periodistas del primer mundo está predestinado al papel de prensa.

Este derrotismo miedoso necesita ser desafiado. Recuerdo que hace unos 20 años los libros iban a ser aniquilados por los CD-Roms, yo soy más bien indiferente a este tema. Tiene la fraudulenta fiabilidad adivinatoria prometida del armageddon desde el cambio de milenio.

Noticias Digitales están como moscas nocturnas y el impío mundo de los medios sociales, los fétidos pantanos de la egolatría, el narcisismo, duende-patía, y la trivialidad del internet. Los jóvenes ya están huyendo del Facebook. ¿Quién se acuerda de Myspace y Bebo?

Estas evaporaciones y marcas huecas de lo efímero, son nada en comparación con la resonancia cultural de libros Ladybird, The Beano y El Dandy. Menciono a Dandy, porque 2012 fue el año de su retirada de la realidad analógica a la ilusión de la línea de nunca jamás…, un desastre en la historia de la civilización de este país.

Mi vida en el papel de prensa

Dandy, entregado por el repartidor de periódicos en cada mañana insertado en el Daily Telegraph de mi padre, fue mi transición de cortos cómicos a los pantalones largos de la prensa adulta con derecho de aprobación. Empecé con el Daily Mailde mi madre, no con un compromiso A3 tabloide de hoy, sino algo que podría mantener con ambos brazos extendidos.

Cuando dejé de ser un adolescente, fue el momento para ser visto con The Times, The Guardian o The Daily Telegraph. Los periódicos fueron fundamentales para el desarrollo de mi alfabetización, del conocimiento de las noticias y temas de actualidad. Revistas y periódicos semanales como New Statesman, Nueva Sociedad y The Spectator fomentaron mi aprecio y comprensión de política, artes, cultura y sociedad.

El formulario impreso es algo que se mantiene sin necesidad de baterías, microondas, electricidad, alambres y cables. Es silencioso y tranquilo aparte del sonido suave y tranquilizador de arrugar al papel.

Tiene espacialidad existencial para la concentración, emoción recolectada de tranquilidad; en efecto sí, la poesía de Wordsworth. Los periódicos y revistas son el lugar para la poesía, relatos cortos y cuentos por entregas y que por siempre deben permanecer.

El artículo impreso o una característica es algo que a lo que puedes volver con placer. En la tierra digi-bla-bla que es hipervínculo saltando de un lugar a otro, medio de agarrar un párrafo de apertura, abre y cierra una imagen parpadeante, y cualquier cosa vale la pena leer y al mirarlo, se rinde ante la frívola conciencia.

En el impreso Bosque de Arden usted puede sentir la estética del documental y el fotoperiodismo, un contacto textual más táctil con papel que de alguna manera es un retroceso socio-espiritual en el arte de la caligrafía y la iluminación.

Más que un simple papel

La palabra impresa es el último baluarte y antídoto contra la censura totalitaria. George Orwell lo explicó a través de la obra del personaje central Winston Smith en 1984, él fue empleado para incinerar el registro de la historia en el Ministerio de la Verdad a través de pequeños conductos conocidos como “orificios de memoria”. Él imaginaba la realidad de la naturaleza incierta del registro digital.

La verdad puede ser golpeada con la interceptación de huellas digitales en las pantallas que dejan manchas sucias y nada de sustancia.

El autor censurando podría dejar un poco de saliva de ADN o marcas de hidromasaje de la piel de su infamia en el plasma del palma-top, pero el objeto del supuesto crimen del pensamiento, desaparece tan pronto se apaga una luz.

Al menos con el papel que necesita la combustión en los bolsillos de todos los lectores.

Navidad y Año Nuevo pasaron y me siento bendecido con mi suscripción a la versión impresa al The Times, y continúan rechazando su oferta del Nexus 7 para el purgatorio de la tablet.

No sólo pude ocultar que mientras todavía mi cara leía el periodismo de calidad en el metro durante la hora pico, también tengo papel higiénico sustituto, candela para prender leña, el aislamiento para pescado y patatas fritas y, de hecho, cuando se mezcla con agua, la forma más segura de la limpieza de cualquier ventana.

Los mejores momentos de mi consumo de impresión reciente incluyeron la masacre de los cisnes en Mistley por coches acelerando en mi semanal Harwich y Manningtree Standard; mi diputado local, Tim Yeo, tiene una nueva columna mensual en mi regional East Anglian Daily Times, mi semanario New Statesman me dió el perfil del pedernal en el Daily Mail la leyenda de Paul Dacre por Peter Wilby, y un fantástico artículo por Hugh Purcell,

“¿Qué le ocurrió a Timoteo?” (Apropiadamente disponible sólo en versión impresa) que se refleja en las esperanzas de una generación, mi generación.

Y Timothy dice que el futuro es como la tinta. ¿Et tuDigite?

Tim Crook no trabaja de consultor, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna empresa u organización que se beneficiaría de este artículo, y no tiene afiliaciones pertinentes.

LGE

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

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