Cuadrántidas 2014: llega la primera lluvia de estrellas del año

Con hasta 200 meteoros visibles por hora, es una de las más impresionantes y vistosas. El pico de mayor actividad se producirá hoy viernes y la Luna permitirá una excelente observación

Cuadrántidas 2014: llega la primera lluvia de estrellas del año

El año comienza con una potente lluvia de meteoros, solo superada en ocasiones por las Gemínidas, cuyo máximo fue la noche del 13 al 14 de diciembre, en el que se pudo contemplar un gran espectáculo celeste.

Las Cuadrántidas es una de las lluvias de meteoros más activas de todo el año. Se observan del 1 al 5 de enero, con máxima actividad el día 3.

El número de meteoros visibles, pueden llegar a serentre los 120 y 200 por hora y es comparable con los más altos niveles que presentan las lluvias de las Perseidas de agosto o las Leónidas de noviembre. Junto con la lluvia de las Gemínidas, suele ser una de las lluvias más sorprendente y activa del año.

Es muy interesante esta lluvia, ya que sus meteoros son lentos y se hacen muy vistosos, dejando en muchas ocasiones estelas persistentes, que son los restos de la desintegración del meteoro que flota en el cielo durante segundos o minutos.

Sus velocidades suelen ser de unos 41 km/s, mientras que otras lluvias lanzan sus meteoros a 72 km/s y solo podemos ver destellos que duran una fracción de segundo. Los meteoros de las Cuadrántidas se quemarán en la atmósfera entre los 100 y 80 km de altura.

Una constelación desaparecida

Todas las lluvias de estrellas meteoros o estrellas fugaces tienen un nombre que coincide con la constelación de donde parecen proceder los meteoros; Geménidas de la constelación de Géminis, Perseidas de Perseo, Leónidas de Leo, etc. Pero no existe la constelación del Cuadrante.

El nombre de Cuadrántidas proviene de su radiante (lugar del que parecen proceder en el cielo los meteoros) que se encontraba en la ya desaparecida constelación de Quadrans Muralis, que representaba a un instrumento astronómico denominado cuadrante.

La estrella principal de dicha constelación era la variable CL Draconis, una estrella débil de la magnitud 4,95.

Parte de la constelación del Cuadrante la ocupa ahora la zona norte de la constelación del Boyero, de ahí proceden las estrellas fugaces, de Boyero, aunque se le sigue denominando Cuadrántidas en honor a la desaparecida constelación. Se encontraba entre las constelaciones de Hércules, Dragón y Boyero.

La constelación fue creada por el astrónomo francés Joseph Lalande en 1795, pero como otras muchas, desapareció a favor de otras constelaciones mayores y más visibles, como Allector Gallus Dio (el gallo de la pasión de Cristo), Anser (el Ganso), Antinoo o Antinous (del siglo II, en honor al emperador Adriano), Apis (la Abeja), Cor Carolis (el Corazón de Carlos, en honor a Carlos I de Inglaterra), Felis (el Gato), Psalterium Georgii o Harpa Georgii (el Arpa de Jorge, en honor al rey Jorge III de Inglaterra), y así muchas más:

Un antiguo cometa y un nuevo asteroide

Los meteoros proceden de un antiguo cometa que se observó por primera vez hace más de 500 años por el astrónomo de Asia oriental, entre ellos chinos, japoneses y coreanos; el cometa C/1490 Y1.

Se trata de un cometa periódico, es decir, que su órbita está cerrada alrededor del Sol y se cree que regresa al perihelio o punto más cercano al Sol cada 6.207 años, y cuya órbita está extraordinariamente inclinada (70,22º) con respecto al plano por el que se mueven los planetas alrededor del Sol (eclíptica).

Algunos astrónomos han relacionado esta lluvia de estrellas fugaces con el asteroide 2003 EH1, descubierto en el año 2003, un cometa extinto convertido ahora en asteroide, que alcanzará su punto más próximo al Sol en 12 marzo de 2014.

La órbita de este asteroide es muy similar a la corriente de las Cuadrántidas, es decir, que los restos del cometa que originó esta lluvia y que flotan en el cielo para chocar contra la Tierra a primeros de enero, coinciden con la órbita del asteroide.

No obstante, la mayoría de astrónomos sigue pensando que la lluvia la provoca el cometa C/1490 Y1. Sin embargo, otros estudios conducen a pensar que el asteroide es en realidad el cometa C/1490 ya extinto, sin materia helada que lo rodee.

Debido a que el cometa se observó a ojo desnudo hace más de 500 años y durante unas 6 semanas, los parámetros de la órbita de dicho cometa no están resueltos con claridad, y el misterio de este cuerpo celeste aún persiste.

¿Es en realidad el asteroide 2003 EH1 el cometa extinto C/1490 Y1? ¿El cometa llegó a fragmentarse y el asteroide 2003 EH1 es uno de los restos del cometa C/1490 Y1? Aún se sigue estudiando este caso.

Qué hacer para verlas

Mientras los científicos resuelven estas dudas, lo mejor es salir a un lugar apartado de las grandes ciudades y que sea muy oscuro.

Este año tenemos la inmensa suerte de que la noche del 3 de enero la Luna sólo tendrá dos días de edad, es decir, solo veremos una pequeña hoz que se ocultará muy rápidamente tras anochecer, por lo que dispondremos de toda la noche para contemplar esta potente lluvia de meteoros sin molestarnos la luz de la Luna. Así que un gran acontecimiento a plena oscuridad.

La Luna se ocultará bajo el horizonte poco antes de las 20 horas, en el crepúsculo, con una visión sorprendente, pues el planeta Venus, con un gran brillo, lucirá bajo la Luna.

Tenemos que mirar hacia el E. El radiante y sus alrededores, comenzarán a salir por el horizonte sobre la 1 de la madrugada. No obstante los meteoros podrán salir desde cualquier lugar del cielo, aunque debemos prestar atención a la salida de las constelaciones de Boyero y Dragón, el radiante está entre ellas.

El máximo se espera para las 20,30h de la noche del 3 de enero, aun con el radiante bajo el horizonte, pero no obstante la lluvia se prolongará durante toda la noche. Son visibles desde el Hemisferio norte.

Para ver el radiante, los más favorecidos serán los habitantes del E de Asia, donde la noche estará bien entrada, con el radiante visible y alto.

Lo mejor para ver los meteoros es estar tumbados y bien abrigadosdurante estas noches de enero.

No hace falta ninguna ayuda óptica, tal vez unos prismáticos por si vemos alguna estela persistente; con los prismáticos las podremos ver durante un período de tiempo mayor.

Miguel Gilarte Fernández es director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata en Sevilla y presidente de la Asociación Astronómica de España.

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