Feliz Navidad desde Filipinas

Rhoniss Miraflor, 18 años, colocó el árbol de Navidad que su padre encontró en la basura en el lugar donde estaba su casa, en el barrio Magallanes, en Tacloban, uno de los más duramente castigados por el tifón Haiyan

Tacloban, 24 de diciembre de 2013 –

“Ponte en pie, Filipinas”, bangonPilipinas en tagalo, es el hashtag que se está utilizando en Filipinas desde que el tifón Haiyan/Yolanda pasara con furia arrasando la parte central del país, dejando sin vida a unas 6.000 personas y sin casa a más de 4 millones.

El tifón históricamente más fuerte, ha afectado de una u otra forma a 14 millones de personas, entre ellas casi 6 millones de niños.

Este hashtag que refleja la lucha y la capacidad de recuperación del pueblo filipino, bien puede ser también el espíritu navideño que se vive estos días en Tacloban: a pesar de todo, pongámonos en pie y celebremos la Navidad.

En Filipinas se empiezan a decorar las calles para las fiestas en septiembre; es un dato para comprender la importancia que se le da a esta festividad aquí, un país de fuerte tradición religiosa.

Por las calles de Tacloban, la capital de la isla de Leyte, se ven decoraciones navideñas hechas de cualquier material que ha quedado: botellas de plástico de colores, vasos de cartón, papel, cuerda. Los filipinos son capaces de hacer obras de arte con muy pocos medios.

Pero el primer signo navideño que vi hace unos días, fue un pequeño árbol de Navidad entre los escombros del barrio Magallanes, uno de los más duramente castigados por “Yolanda”, como llaman aquí al tifón.

El árbol que mide poco más de un metro, está preciosamente decorado, haciendo contraste con los escombros que lo rodean: cementos, cables, tierra, algún resto de la vida que hubo antes como libros o muñecos de peluche.

Es lo que queda de los hogares, de las pertenencias de los habitantes de este barrio que lleva el nombre del descubridor portugués del archipiélago.

Detrás del pequeño árbol navideño, hay unas cuantas casas que se están empezando a reconstruir. Es una imagen frecuente y esperanzadora en esta ciudad de 220.000 habitantes, según los datos del censo anterior al tifón. El día que descubrí el árbol, le saqué una foto. No había nadie alrededor.

Volví unos cuántos días después a ver si seguía en pie y entonces encontré a los vecinos merodeando por la zona.

Unos reconstruyendo casas, otros sentados mirando al infinito, algunos niños jugando. Pregunté quién había puesto el árbol y me señalaron a Rhonnis Miraflor, uno de los que estaba reconstruyendo casas.

Un árbol de Navidad entre las ruinas del barrio de Magallanes, Tacloban (Filipinas), duramente afectado por el tifón Haiyan

“Mi padre lo encontró en la basura, me lo dio y yo lo puse ahí. Quiero celebrar que Jesús nace y que estamos todos vivos. A pesar de que no tenemos ninguna comida especial para celebrar la Navidad, doy gracias porque todos hemos sobrevivido en la familia y podemos pasarla juntos”, dice este muchacho de 18 años.

No todos los habitantes de Tacloban tienen la misma fortuna. La semana pasada, en una ceremonia tradicional fúnebre filipina que se celebró por las calles de la ciudad en recuerdo a los que murieron en el tifón, conocí a Abigail Castino. La encontré encendiendo tres velas en el suelo, con dos niños.

“Tres de mis hijos murieron en el tifón. Tenían 11, 6 y 2 años. Estoy dolida. Pero tengo que ser fuerte porque aún tengo estos dos hijos”. Esta es la realidad a la que se enfrentan esta Navidad muchos de los afectados. Son los que sufrirán particularmente por la pérdida de sus seres queridos.

Sin embargo hay algo especialmente único en el pueblo de Filipinas. Es su capacidad de recuperarse, de luchar, de trabajar para salir adelante, de ser agradecidos a pesar de los obstáculos y de ponerse en pie una y otra vez. #bangonPilipinas.

Y en este camino de ponerse en pie, las organizaciones que estamos en Tacloban y otras zonas afectadas en Filipinas apoyando a la población, tenemos claro que no se trata sólo de recuperar lo pasado.

Se tratar de reconstruir mejor de lo que estaba, de trabajar para que haya un desarrollo real, a largo plazo, sólido. “To build back better” es el término que se utiliza en inglés.

No nos conformamos con que los niños estén vacunados, estamos construyendo una cadena de frío mucho más sólida con materiales innovadores. No nos basta con proteger a los niños, hemos puesto en marcha un sistema de búsqueda e identificación de niños no acompañados a través de teléfonos inteligentes.

Queremos apoyar a la comunidad filipina, y sobre todo a los niños filipinos, en este camino hacia un futuro que sea prometedor y que hunda sus raíces en la solidez del desarrollo. No están solos en este proceso. Que Yolanda pueda ser un mal sueño del pasado. Y mientras tanto, celebramos la Navidad con lo que queda de las ruinas, que es mucho.

Esta entrada ha sido escrita por Diana Valcárcel Silvela, Portavoz de UNICEF en Filipinas. 

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